En ocasiones, ante una avería o problema en el auto, los conductores optan por intentar resolver la situación por su cuenta, ya sea conduciendo el vehículo hasta el taller o empujándolo a una ubicación más segura. Sin embargo, en muchos casos, forzar el auto puede empeorar los daños y convertir un problema menor en uno mayor. Aquí te explicamos cuándo es mejor optar por el servicio de grúa para evitar daños adicionales en tu vehículo.
1. Fallo en el sistema de frenos
Uno de los problemas más serios que puedes experimentar en carretera es un fallo en el sistema de frenos. Si notas que el pedal de freno está blando, que escuchas ruidos inusuales o que el auto no responde adecuadamente al frenar, no debes intentar conducir. Forzar el vehículo en estas condiciones pone en riesgo tu seguridad y puede dañar componentes críticos del sistema de frenos. En este caso, es crucial solicitar una grúa para llevar el auto al taller de manera segura.
2. Sobrecalentamiento del motor
El sobrecalentamiento del motor es una de las causas más comunes de averías en carretera. Si ves que la temperatura del motor se eleva rápidamente o si hay vapor saliendo del capó, lo más seguro es detener el auto de inmediato y llamar a una grúa. Conducir un vehículo sobrecalentado puede provocar graves daños al motor, como una junta de culata quemada, lo que aumentaría considerablemente los costos de reparación.
3. Problemas con los neumáticos
Un pinchazo o reventón de neumático puede ser peligroso, sobre todo si ocurre en una carretera transitada o a alta velocidad. Aunque muchos conductores saben cómo cambiar una llanta, si te encuentras en una situación insegura o no tienes las herramientas necesarias, es mejor optar por una grúa. Además, si el daño al neumático es severo o afecta más de una llanta, forzar el auto puede dañar las llantas restantes, la suspensión o los ejes del vehículo.
4. Fallo en la transmisión
Si notas que el auto tiene problemas para cambiar de marcha, si escuchas ruidos extraños provenientes de la transmisión o si el auto se queda sin tracción, es probable que la transmisión esté fallando. Conducir con una transmisión dañada puede agravar el problema y provocar una reparación costosa. En lugar de arriesgarte, es preferible detener el auto y solicitar una grúa para evitar daños mayores.
5. Luces de advertencia en el tablero
Algunas luces de advertencia en el tablero, como la luz de «check engine» o la luz de presión de aceite, indican problemas que podrían dañar seriamente el motor si no se atienden de inmediato. Si estas luces se encienden mientras conduces, lo más seguro es detener el auto y pedir una grúa para llevarlo a un taller, evitando así posibles daños irreversibles.